Por Manuel de Jesús Linares Jiménez
Con su mentada hoja de ruta, ahora Abinader está pidiendo 10 años más, hasta el año 2036, de dominio de la burguesía liberal sobre los obreros y campesinos pobres de la República Dominicana. Este dominio se inició en el año 1978; de manera que al 2036 serían 58 años de dominio burgués liberal.
¿Qué nos ha deparado el dominio burgués liberal hasta el momento? Lo esperado, más capitalismo, es decir, mayor beneficio para la burguesía y mayor explotación para el proletariado.
La mentada hoja de ruta de Abinader hasta el 2036 no se saldrá del capitalismo; esperemos más explotación, mayor endeudamiento, y más corrupción; por esto a la reunión en el Palacio Nacional fueron invitados exclusivamente representantes de la burguesía.
Desde el año 1978 al 2025 han transcurrido 47 años. Las clases sociales oprimidas (obreros y campesinos pobres) solamente han cosechado decepciones, hambre y explotación.
De los gobiernos burgueses liberales que hemos tenido desde el año 1978, el abinaderista ha sido el peor, su fracaso es indiscutible. ¡Qué renuncie! A pesar de que él sabe que fracasó, no tomará la iniciativa de abandonar el Palacio Nacional.
Por tanto, el pueblo trabajador no tiene otra alternativa que no sea exigirle resuelta y masivamente que renuncie.
Pero en esta ocasión no debemos repetir el error que cometimos en la lucha final contra el gobierno burgués liberal de Danilo Medina y el PLD en el período 2016-2020. Particularmente, los obreros y campesinos pobres cuando vean que los quieran llevar a los linderos de la fracción burguesa liberal en la oposición, deben sacudirse. La meta es salir de esta pesadilla e instaurar un gobierno de nuestros obreros y de nuestros campesinos pobres. Basta de trabajar para la burguesía.
¿Cómo garantizar que la coyuntura actual derive en una situación de ese tipo? No hay duda de que el actual gobierno enfrenta un repudio notable de parte de las clases sociales oprimidas. Éstas descubrieron, con la realidad en las manos, que el abinaderismo fracasó totalmente. Una enorme fortuna pública se ha derrochado en gastos corrientes. Las obras físicas que pudiera exhibir el gobierno son extremadamente limitadas. La economía se encuentra completamente desacelerada, lo que provoca que los hogares proletarios se vean presionados por el desempleo y el hambre. Por tanto, la consigna ¡que renuncie!, podría tomar cuerpo con el paso de los meses.
Los comunistas no debemos repudiar la lucha por objetivos propios de lograr reformas en el marco del capitalismo; pero tampoco debemos situarnos a la zaga del movimiento espontáneo de las masas oprimidas. De aquí, la consigna política ¡que renuncie!, con el fin de que los oprimidos y explotados se preparen para alcanzar objetivos de mayor envergadura en base a su propia lucha.
Persistir exclusivamente en la lucha por objetivos de reformas al capitalismo es caer en el reformismo. Los comunistas estaremos muy atentos ante esta desviación para desenmascararla ante los obreros y campesinos pobres y de este modo contribuir con su concientización.
Si se presentara una coyuntura de movilización popular, los comunistas debemos permanecer juntos a los obreros y campesinos pobres, para que hagan suya la consigna ¡que renuncie!, e ir tras la constitución de un gobierno de obreros y campesinos pobres, nunca de la burguesía liberal contrarrevolucionaria.
(El autor es profesor jubilado y ex-presidente del Consejo Superior de Doctores de la UASD).







