México.- Organizaciones feministas de América Latina y el Caribe protestaron en la sede principal de la Conferencia Regional sobre la Mujer, para denunciar la aprobación del nuevo Código Penal dominicano, calificado como «profundamente regresivo» y «violencia antidemocrática legalizada».
Al mismo tiempo, calificaron las políticas migratorias del presidente Luis Abinader como racistas y ponen en riesgos graves la vida y la salud de las mujeres y destacaron que la instalación de puestos de la policía migratoria en hospitales públicos y la deportación de mujeres embarazadas o recién paridas está generando graves violaciones a los derechos humanos y aumenta la mortalidad materna e infantil.
La manifestación surgió en respuesta tanto a la aprobación del Código Penal como a “las 15 medidas para enfrentar la migración ilegal y garantizar la soberanía nacional ante la crisis haitiana” y que de acuerdo con las organizaciones feministas, «no es neutral: es racista, machista, clasista, anti-negro, antihaitiano, anti-LGBTIQ+ y antipueblo».
Las activistas señalaron que es importante que el gobierno dominicano rinda cuentas en espacios multilaterales, como esta conferencia, sobre el retroceso que estas disposiciones representan para los derechos de las mujeres dominicanas.
Además plantearon que este marco legal «fue impuesto de manera antidemocrática, sin debate público ni versiones accesibles del proyecto durante una legislatura extraordinaria».
Las organizaciones feministas destacan múltiples aspectos regresivos del nuevo código: Violencia contra las mujeres: El código penaliza absolutamente el aborto, violando tratados internacionales de derechos humanos. Racismo institucional: Legítima desplazamientos forzosos y deportaciones masivas como política de «control migratorio», criminalizando especialmente a comunidades haitianas y
negras. Impunidad institucional: Exonera penalmente a las iglesias ante denuncias de abuso sexual, y elimina la responsabilidad penal colectiva de partidos políticos.
Discriminación legalizada: Permite a instituciones y profesionales negar servicios por «objeción de conciencia religiosa, moral o institucional» y elimina agravantes por raza, nacionalidad, orientación sexual, características sexuales diversas e identidad de género.
Criminalización de la protesta: Establece penas de hasta un año de cárcel por interrumpir el tráfico, considera «ultraje» gesticular o criticar autoridades, y tipifica como «rebelión» resistir a la autoridad sin violencia, con penas de hasta 10 años.
«Este Código Penal protege a las élites, las iglesias, los militares, empresarios y partidos políticos, mientras deja desprotegidas a las mujeres negras, infancias, juventudes empobrecidas y racializadas, comunidades haitianas, personas trans, migrantes y quienes
luchan por sus derechos», denunciaron las organizaciones», manifestaron.
Las activistas exigieron «un Código Penal justo, humano y democrático que proteja la dignidad, la vida y los derechos de todas las personas, no uno que legalice el abuso, la exclusión y el autoritarismo».
Entre las organizaciones feministas que rechazan el nuevo Código Penal dominicano se encuentran: Articulación Feminista Marcosur, Católicas por el Derecho a Decidir -México, Centro de Estudios de Género de Intec (CEG-INTEC), Círculo de Mujeres con Discapacidad (CIMUDIS), Comité de Latinoamérica y el Caribe por la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM Regional), Cladem de Argentina, Bolivia, Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Uruguay.
Igualmente, COLESDOM, Cooperativa de Ahorro, Crédito y Servicios Múltiples Diversa (COOPDIVERSA), Equality Now, Girls Not Brides, Grupo de Trabajo Justicia Reproductiva, Red de Organizaciones de Lesbianas y Mujeres Bisexuales de América Latina y el Caribe (LESLAC), Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF), Vecinas Feminista, Resistencia Lésbicas del Abya Yala, Coalición por los Derechos y la Vida de las Mujeres, Red de salud de las mujeres de América Latina y el Caribe, y Foro Feminista Magaly Pineda.







