Redacción (Telesur).- Rixi Moncada, candidata presidencial del Partido Libre en Honduras, reafirmó este sábado la solidez de su organización política a escasas horas de las elecciones generales del 30 de noviembre, recordando el legado del narcoestado construido durante el gobierno de Juan Orlando Hernández —hoy condenado por narcotráfico en Estados Unidos— y destacando los avances alcanzados por la presidenta Xiomara Castro en la recuperación institucional del país. La declaración se produce en un contexto marcado por denuncias de injerencia externa y la amenaza de fraude electoral que amenazan la jornada democrática.
Más de 6.5 millones de ciudadanos están convocados este domingo para elegir presidente, tres designados presidenciales, 128 diputados al Congreso Nacional, 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen) y las 298 corporaciones municipales del país. La jornada electoral, crucial para el destino político de Honduras, se desarrollará con el despliegue de 50,000 efectivos de seguridad y determinará la composición del gobierno y los poderes legislativos y locales en un proceso que subraya la participación ciudadana en la configuración de sus instituciones democráticas.
Durante una conferencia de prensa celebrada en las instalaciones del Partido Libre, Moncada trazó un recorrido histórico desde el golpe de Estado de 2009 hasta la victoria electoral de Castro en 2021, subrayando cómo la resistencia hondureña —integrada por más de 30,000 colectivos a nivel nacional— logró derrotar «130 años de atraso» caracterizados por corrupción, narcotráfico y entrega del país a intereses oligárquicos y extranjeros.
La candidata recordó que el golpe del 28 de junio de 2009, que derrocó al presidente Manuel Zelaya e impidió la consulta popular de la «cuarta urna», fue «impulsado por la oligarquía y grupos de poder con apoyo de gobiernos extranjeros». Ese acontecimiento desató una lucha pacífica y democrática que se extendió durante 16 años, de los cuales 12 años y 7 meses transcurrieron en movilización permanente en las calles. «La resistencia es la hija de aquel golpe», afirmó Moncada, describiendo al movimiento como la columna vertebral del cambio político hondureño.
Moncada denunció que el bipartidismo tradicional, con Juan Orlando Hernández como su principal representante, «entregó este país» durante más de una década a 25 grupos económicos, 10 familias poderosas y los intereses estadounidenses. Las victorias electorales de la resistencia en 2013 y 2017 fueron, según la funcionaria, «sistemáticamente robadas» mediante «actuaciones criminales» respaldadas por «injerencia extranjera», lo que permitió la consolidación de un modelo que convirtió a Honduras en un «paraíso fiscal» donde prosperaron el lavado de activos, la criminalidad organizada y la impunidad.
La candidata detalló cómo ese período transformó a Honduras en «tierra de nadie», marcada por privatizaciones, entrega de instituciones y empresas públicas, y la apropiación de bienes comunes y ríos. Moncada recordó el asesinato del «fiscal de oro», de luchadores contra la narcoactividad y de la ambientalista Berta Cáceres, defensora de los ríos. También señaló que el bipartidismo convirtió a Tegucigalpa y San Pedro Sula en las ciudades más violentas del mundo durante el gobierno de Hernández.
Sin embargo, la llegada de Xiomara Castro a la presidencia marcó un punto de inflexión. Moncada destacó la «lucha inclaudicable contra la criminalidad organizada» emprendida por el gobierno actual, que ha permitido revertir los índices de violencia y recuperar la institucionalidad perdida durante el narcoestado de Hernández. La condena del expresidente a 45 años de prisión por narcotráfico en una corte federal de Nueva York validó, según la candidata, las denuncias que la resistencia sostuvo durante años y que fueron ignoradas por gobiernos extranjeros que respaldaron al entonces mandatario.
La advertencia: Injerencia y fraude
Las declaraciones de Moncada cobran particular relevancia ante las denuncias de injerencia estadounidense y preparativos de «golpe electoral» que sectores progresistas han documentado en las últimas semanas. La candidata del Partido Libre alertó sobre la repetición de los patrones de 2013 y 2017, cuando victorias electorales de la resistencia fueron arrebatadas mediante actuaciones criminales respaldadas por «injerencia extranjera», en clara referencia al papel de Washington en la legitimación de gobiernos surgidos de fraudes electorales.
La advertencia encuentra eco en análisis que documentan cómo la extrema derecha hondureña, con respaldo de sectores vinculados a la administración Trump, prepara estrategias para desconocer resultados adversos o generar inestabilidad postelectoral. El antecedente de 2017, cuando Nasralla denunció fraude masivo tras liderar el conteo inicial, permanece vigente en la memoria colectiva hondureña como símbolo de la vulnerabilidad democrática ante presiones externas.
Las encuestas y el respaldo ciudadano
A pocas horas de las elecciones, el panorama preelectoral muestra notables divergencias entre casas encuestadoras, aunque una tendencia se impone: el ascenso sostenido del Partido Libre. Los estudios de la firma Tresearch sitúan desde hace meses a Rixi Moncada como favorita, adjudicándole 44% de intención de voto, muy por encima del 30% de Salvador Nasralla (Partido Liberal) y del 18% de Nasry Asfura (Partido Nacional).
research cuenta con un antecedente favorable: en 2021 pronosticó una victoria del bloque LIBRE-PAC (Castro y Nasralla) con 48% frente a un 31% del Partido Nacional, cifras que se aproximaron al resultado final. Esta coincidencia histórica ha reforzado la credibilidad de su medición entre sectores que observan una consolidación del voto progresista en esta elección.
Un análisis divulgado por CELAG sobre el apoyo electoral histórico demuestra que el voto favorable al Partido Libre sube de manera sostenida desde 2013, mientras cae el respaldo al bipartidismo hondureño, representado por los partidos Nacional y Liberal. La tendencia refleja el agotamiento de estructuras políticas asociadas al narcoestado, la corrupción y la entrega del país a intereses oligárquicos, fenómenos que Moncada denunció como el legado del período 2009-2021.
Cinco partidos políticos oficializaron las candidaturas presidenciales: además de Moncada (Libre), Nasralla (Liberal) y Asfura (Nacional), compiten Mario Enrique Rivera Callejas (Partido Demócrata Cristiano) y Jorge Nelson Ávila Gutiérrez (Partido de Innovación y Unidad Social Demócrata, PINU-SD). Sin embargo, las encuestas configuran una competencia de tres, con el Partido Libre a la cabeza.








