Montecristi (República Dominicana).- El Centro Bahía de Manzanillo para el Desarrollo Regional (CEBAMDER) solicitó al presidente de la República, Luis Abinader, colocar nuevamente su corazón en el pueblo de Manzanillo, ordenando al Ministerio de Medio Ambiente y a la Presidencia de la República, declarar como desastre ambiental el vertedero municipal a cielo abierto.
Además, le solicitó clausurar de forma inmediata su funcionamiento y disponer de los fondos para la construcción de la Planta de Reciclaje consensuada en el Plan Maestro, un acuerdo tripartito establecido entre el Gobierno, el sector empresarial regional y la comunidad de Manzanillo.
Frank Valenzuela, presidente de la organización ciudadana destacó que la continuidad del vertedero municipal de Manzanillo en el espacio donde se encuentra ubicado «es la prueba más flagrante de la irresponsabilidad estatal, desafiando la Ley 225-20 de Gestión Integral de Residuos y Coprocesamiento, la cual prohíbe expresamente la operación de vertederos a cielo abierto y exige su clausura progresiva.
«Este crimen ambiental no solo viola un marco legal esencial, sino que se localiza a metros de la Laguna de Saladilla, un área de amortiguamiento ecológicamente sensible, condenándola a la degradación por lixiviados tóxicos. La continuidad de esta práctica es un atentado directo contra la salud pública y el ecosistema, socavando cualquier discurso de desarrollo sostenible en la región de Manzanillo», expuso Valenzuela.
Añadió que la ubicación del botadero en un área sensible impacta de forma catastrófica a la Laguna de Saladilla, un humedal de importancia crítica para la biodiversidad y un claro ejemplo de ecosistema vulnerable que la ley manda proteger. «El incumplimiento de la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales se hace evidente al permitir que los desechos, humos y lixiviados contaminen directamente esta zona».
El presidente del CEBAMDER indicó que Manzanillo, proyectada como un eje de desarrollo portuario, energético, industrial y turístico, es desprestigiada por este foco de insalubridad que demuestra la inacción e indiferencia de las autoridades frente a sus obligaciones jurídicas y ambientales.
Valenzuela señaló que mientras la burocracia dilata la decisión sobre su clausura y reciclaje, «el vertedero de Manzanillo continúa ardiendo sin control, emitiendo a cada instante una humareda tóxica y densa que se eleva sobre las comunidades aledañas. «Al operar completamente a cielo abierto, no existe mecanismo alguno para contener o mitigar estos ciclos constantes de ignición y explosión de gases, lo que convierte cada día en una exposición forzada a la contaminación».
Comentó que cansados de la burla y las promesas incumplidas, los residentes de Manzanillo han convocado protestas y establecieron un plazo de 15 días para que las autoridades ofrezcan una solución.









