Mi observatorio
Al partido de la Liberación Dominicana “PLD” le conviene más quedarse callado que defender la sentencia mostrenca en contra de los hermanos del ex presidente Danilo Medina por corrupción.
Resulta risible salir ahora con que la sentencia del Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional confirma que el Ministerio Público actuó con falta de objetividad, imparcialidad y ensañamiento contra de exfuncionarios y dirigentes de esta organización política que han sido descargados.
Lo que debe destacar la organización política es lo benigno de la decisión de los señores jueces del tribunal colegiado que al parecer dieron un tratamiento especial a los imputados.
Para el PLD “este fallo ratifica que la acusación en contra de nuestros compañeros carecía de sustento probatorio real y que se intentó vincular, de manera infundada, a una organización política con actos ajenos a su naturaleza y a su práctica institucional”, señaló.
Recordó que, durante todo el proceso, el órgano acusador desconoció garantías fundamentales, afectó reputaciones y utilizó filtraciones y declaraciones sin sustento para construir una narrativa política, amplificada por algunos medios de comunicación.
Un partido que se respete debería de callar en vez de estar justificando el error humano que se produjo con la sentencia mostrenca por no se aplicó una sana justicia en contra de los imputados llámense como se llamen, parientes o no del ex presidente Danilo Medina.
Con toda la benignidad de la sentencia miren como se expresa el PLD
“No se trató de un proceso judicial serio, sino de un esfuerzo deliberado por utilizar al Ministerio Público como herramienta de persecución política, con características propias del lawfare (Judicialización de la Política), que durante mucho tiempo denunciamos”.
Resaltó que esta práctica erosiona la confianza ciudadana en las instituciones, debilita la democracia y distorsiona la lucha legítima contra la corrupción, convirtiéndola en un instrumento de venganza y manipulación política.
ld.santamaria52@gmail.com
(El autor es periodista residente en Monte Plata, República Dominicana).






