Montecristi (República Dominicana).- El aspirante a la candidatura presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Abel Martínez, llamó a los miembros de esa organización política a retomar con fuerza la mística de trabajo, los principios que dieron origen al partido y la defensa de los espacios conquistados con el sudor del pueblo.
En un encuentro con dirigentes comunitarios, líderes sociales y la estructura del PLD, en un esfuerzo por seguir construyendo una alternativa firme ante la difícil situación que vive República Dominicana.
En un encuentro en la residencia del expelotero de Grandes Ligas, Luis Pérez, en Hatillo Palma, Martínez dialogó con dirigentes del PLD y líderes sociales de la provincia de Montecristi, donde se compartieron ideas sobre los grandes desafíos que atraviesan las comunidades del noroeste del país.
El exalcalde de Santiago escuchó las quejas de los presentes, quienes expresaron su indignación por el colapso en áreas críticas como la salud pública, el abandono al campo, el deterioro del poder adquisitivo y el alto costo de la vida que golpea con crudeza a las familias trabajadoras.
«Hoy el pueblo no puede con los precios de la comida, los servicios, la medicina. El campo está quebrado, y la juventud anda sin oportunidades. Esta calamidad no puede seguir», expresó Martínez.
Asimismo, denunció que a pesar de las promesas y medidas cosméticas del gobierno, la frontera sigue siendo una puerta abierta a la migración irregular, provocando tensiones sociales, pérdida de empleos y descontrol institucional. «El país no puede seguir soportando esta ola incesante de indocumentados, mientras el gobierno simula acciones sin voluntad real de proteger nuestra soberanía».
«Hay que seguir tocando las puertas, escuchando a la gente, defendiendo cada comunidad. Lo que vive hoy la República Dominicana no es normal, pero no será eterno si trabajamos unidos, con dignidad y sin miedo», sostuvo, argumentando que la juventud dominicana necesita ser activada, representada y escuchada, en un momento donde se siente huérfana de esperanza.








