Este país es una muestra de cómo opera el imperialismo estadounidense neofascista en sus neocolonias.
Las características y el proceder de la embajadora Leah Francis Campos, seleccionada por Donald Trump y Marco Rubio, es muy reveladora de los propósitos del imperio en este periodo.
Su trayectoria pública y profesional está centrada en la inteligencia militar, en la política exterior del Congreso estadounidense dominado por el lobby sionista y en la diplomacia desplegada por el imperialismo estadounidense en la etapa de su convulsiva decadencia.
La señora embajadora está súper activa, interviniendo directamente en la política interna, reclutando promotores (conscientes o inconscientes) de nuevas modalidades de fascismo y coloniaje; incluido en su paquete una abierta y apasionada promoción de ultranacionalismo cristiano, como fuente de determinados neofascismos.
Actualmente ella luce muy identificada con el pensamiento y el accionar de Marco Rubio. Su hoja de servicio al imperio es muy elocuente.
En la Agencia Central de Inteligencia (CIA) se desempeñó durante más de una década (entre 2001 y 2012) como oficial de la Dirección de Operaciones, en servicios clandestinos de esa agencia de espionaje, terrorismo, intervenciones militares y guerras.
Operó en diversos países de América Latina y Europa, dirigiendo misiones de inteligencia, reclutamiento de fuentes y recolección de información estratégica sobre seguridad hemisférica.
Aunque su labor pública posterior a esos trajines, ha sido aparentemente diplomática y desde la inteligencia civil, la señora embajadora cuenta con una fuerte tradición militar familiar: su padre fue miembro de la Fuerza Aérea de EE. UU. y sus dos hermanos sirvieron como oficiales en el Cuerpo de Marines (US Marine Corps). Su esposo, Alfred Schandlbauer, es oficial del Servicio Exterior con despliegues en zonas de conflicto como Afganistán.
Leah Campos, posteriormente, fue asignada al área de relaciones públicas del Congreso de EE. UU. y trabajó entre 2013 y 2019 como asesora principal para el Hemisferio Occidental en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes y como directora de personal del Subcomité del Hemisferio Occidental.
Desempeñó la función de principal enlace legislativa en temas sobre América Latina y el Caribe ante el Departamento de Estado, la Casa Blanca y el Consejo de Seguridad Nacional.
Aquí ha mantenido una agenda sumamente activa de intercambios con políticos, altos funcionarios, comunicadores, influencers y representantes de diversos medios de comunicación; persiguiendo fortalecer la agenda ultraconservadora en el sistema político-electoral.
Una de sus misiones está estrechamente relacionada con la Internacional Neofascista que dirige su Canciller, Marco Rubio. Otra muy importante es la orientación política y fiscalización del rol de la CIA, tanto en la DNI, como en lo relacionado con el papel de las FF. AA. dominicanas en la Coalición Militar Continental, dirigida por el Comando Sur del Pentágono.
En ese tenor, tan pronto fue nombrado canciller Víctor -Ito- Bisonó, quien igual que ella es de la facción neofascista, la embajadora Campo se reunió con él para trazar determinadas pautas derivadas de la Estrategia de Seguridad Nacional-Corolario Trump.
Igual sostuvo un encuentro con el presidente de Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), el vicealmirante José Manuel Cabrera Ulloa.
Entre los temas tratados revelados están las operaciones conjuntas antinarcóticos, el combate al llamado “narcoterrorismo” (como disfraz de las agresiones e intervenciones militares contra la soberanía de los pueblos), el intercambio de inteligencia marítima/aérea y el fortalecimiento del apoyo técnico vía las agencias estadounidenses DEA e INL.
Sostuvo también una reunión de trabajo con el expresidente Danilo Medina y la dirigencia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), a manera de premio de consolación después de acosarlos por corruptos y de proteger a Leonel y a la FP.
Visitó de manera presencial las instalaciones de las plataformas digitales Somos Pueblo y Alofoke Media Group, con el evidente interés de apoyar las nuevas derechas extrapartidos y avanzar en la construcción de una fuerza neofascista sobre la base de la confluencia de lo más conservador y fascistoide del partidismo tradicional con los outsiders del neofascismo populistas.
Sus pasos son muy propios de una jefatura neocolonial moderna, con funciones más altas y poderes más determinantes que los de Luis Abinader, Gobernador de la Colonia con título de presidente de la república.
Ella representa el mando de la metrópolis, mientras Abinader administra la colonia. Así de simple y ofensiva es la diferencia.
narcisoisa@gmail.com
(El autor es dirigente político residente en Santo Domingo, República Dominicana).









