Santo Domingo (República Dominicana).- Aldea Estudio presentó “Vidas Truncadas”, un largometraje documental dirigido por Pablo Pedroso y producido por Cándido Encarnación y Karina Corvalán, que aborda de manera «profunda, humana y responsable», las consecuencias de las uniones tempranas y la violencia extrema que enfrentan niñas y adolescentes en contextos de alta vulnerabilidad.
Con una duración de 110 minutos, la película presenta casos reales de niñas que fueron obligadas a casarse o a unirse a hombres adultos, quedando expuestas a dinámicas de abuso, violencia y desprotección que derivaron en secuelas físicas y emocionales irreversibles, e incluso en la muerte.
A través de los testimonios de víctimas sobrevivientes, familiares y personas cercanas, acompañados por el análisis de especialistas y representantes institucionales, el documental construye un relato que interpela directamente a la sociedad.
Entre los casos abordados se encuentran los de Emely Peguero y Yocairi Amarante, cuyas historias marcaron a la sociedad dominicana. En el documental participan familiares, abogados, fiscales, amistades, docentes y expertos que aportan contexto humano, legal y social a cada historia.
Asimismo, la película integra la perspectiva de profesionales de la salud y especialistas en la temática, como Eddy Bruno, director del área de Quemados del hospital Ney Arias, junto a otras voces expertas que enriquecen el análisis y la reflexión colectiva.
En un contexto donde el país debate las uniones tempranas, Vidas Truncadas aborda también el cambio legislativo que eliminó toda excepción legal al matrimonio infantil en la República Dominicana, un avance histórico que, sin embargo, aún enfrenta retos culturales y sociales. El documental subraya la importancia de la educación, la prevención y el acompañamiento comunitario como herramientas fundamentales para transformar esta realidad.
Francis Disla “El Indio”, CEO de Aldea Estudio, al comentar el origen del proyecto señaló que “Vidas Truncadas nace de la necesidad urgente de mirar de frente una realidad que durante años fue normalizada. Este documental no busca el morbo, sino la conciencia, la memoria y el cambio”.
En tanto, el director Pablo Pedroso explicó que “nuestro interés es contar estas historias desde el respeto y la dignidad, poniendo en el centro a las víctimas y no al sensacionalismo”.
Por su lado, el productor Cándido Encarnación dijo que el documental es un acto de responsabilidad social. “Queremos que estas historias sirvan para educar, prevenir y generar conversación”.
De su lado, la productora Karina Corvalán expresó que detrás de cada cifra hay una niña, una familia y un sueño interrumpido. Desde la
producción “asumimos el compromiso de acompañar estas voces con sensibilidad, respeto y responsabilidad”.
El documental fue rodado en Cenoví, San Francisco de Macorís y Santo Domingo, entre diciembre de 2025 y febrero de 2026. Actualmente se encuentra en etapa de rodaje y postproducción, con estreno programado en el Teatro Nacional para el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Posteriormente será presentado a festivales y plataformas internacionales de distribución y streaming.
El proyecto cuenta con el apoyo de Plan International, Save the Children y el Ministerio de la Mujer, organizaciones que respaldan la iniciativa por su enfoque en la prevención, la protección de derechos y la sensibilización social frente a la violencia contra niñas y
adolescentes.







