Un grupo de matemáticos calcula que la humanidad desaparecería en los próximos 17,100 años. Son muchos años para preocuparnos.
Además, no somos beneficiarios de una eternidad fundamentada en una inmortalidad inexistente. El planeta Tierra tiene aproximadamente 4,540 millones de años de existencia y la humanidad surgió después, hace cerca de 2,5 millones de años. Se calcula que 117 mil millones de personas ya han vivido en la Tierra.
Puede extinguirse la humanidad por causas naturales, como pandemias incontrolables, supervolcanes, terremotos, huracanes, sequías, impactos de asteroides, guerra nuclear, colapso climático extremo o descontrol de la inteligencia artificial. Es lo que predice la ciencia.
He leído diversas teorías científicas y religiosa que hablan de la extinción del ser humano. El hecho de que somos mortales nos lleva a temerle mucho a la muerte. ¿Pero, qué hubiera sido del planeta Tierra si fuéramos inmortales? La respuesta es que no resistiría el peso de tantas gentes ni la expansión de las contaminaciones ambientales.
Una de las versiones que explica ese tema es “La Teoría del Juicio final”, explicada por el físico Brandon Carter, en 1983. El concepto se basa en la famosa fórmula de Nicolás Copérnico (1473-1543), reconocido astrónomo y matemático polaco.
Sostienen la tesis de que los seres humanos actuales “somos observadores aleatorios en la historia de nuestra especie” y, por lo tanto, no alcanzaremos a vivir miles de millones de años. Los de más suerte llegan a vivir 100 años. También tenemos el Teorema de Thomas Bayes, famoso matemático británico, quien planteaba que los humanos durarán poco.
Tal vez se han ignorado factores que podrían cambiar drásticamente el futuro de la humanidad, adelantando su desaparición, como la crisis climática.
Pienso que la total extinción ocurriría de la mano del hombre, no a causa de una destrucción Divina apocalíptica, como predicen los textos bíblicos. Ya lo estamos viendo con los problemas del efecto invernadero que está provocando el cambio climático con el calentamiento global, alterando los sistemas meteorológicos y ecológicos del planeta.
Ese fenómeno, causado por la actividad humana, como la quema de combustibles fósiles, está dando resultados preocupantes con temperaturas extremas, derretimiento de glaciares y aumento del nivel del mar, y pérdida de biodiversidad.
En esa dirección, las guerras simultáneas con armas nucleares también representarían un peligro y una posible barrida global de los seres vivos en el planeta. Es cuestión de que un líder mundial decida un día responder a una agresión militar.
Nueve países poseen armas nucleares: Rusia, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. Entre todos suman aproximadamente 12,300 ojivas nucleares, estando más del 90% concentradas en las dos primeras potencias.
Los confrontamientos bélicos generan masivas pérdidas humanas, destrucción de infraestructuras y ciudades, crisis alimentarias y económicas, graves daños ambientales y un profundo impacto en la salud mental. Son efectos devastadores que ponen en riesgo la vida de los seres vivos.
Si se extingue la humanidad, entonces el planeta Tierra quedaría desierto con la posibilidad de que civilizaciones lo ocupen, dado el hecho de que el universo es infinito y de que existan otros inquilinos galácticos dispersos.
Creo que lo que hoy difunden las películas y series de Ciencia Ficción, sobre invasiones extraterrestres, es un anticipo de lo que ocurriría en el transcurso de los próximos 17,100 años.
mvolquez@gmail.com
(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).









