Montecristi (República Dominicana).- El Centro Bahía de Manzanillo para el Desarrollo Regional (CEBAMDER) cuestionó la insuficiencia técnica del proyecto Manzanillo Bay Energy en la protección de la comunidad de Villa Raif, en el municipio Pepillo Salcedo.
La organización sostuvo que la proximidad del polígono industrial, ubicado a aproximadamente 30 metros de la franja residencial, requiere medidas diferenciadas y estructuralmente más robustas que las contempladas en el Estudio de Impacto Ambiental.
Frank Valenzuela, presidente de la organización ciudadana reveló que la «insuficiencia técnica» hace referencia a la brecha entre los riesgos identificados y la magnitud real de las medidas de mitigación propuestas.
Valenzuela señaló que desde la perspectiva territorial, implica que las acciones previstas —como monitoreo, vegetación perimetral o controles estándar— podrían no ser proporcionales a la exposición inmediata de una comunidad colindante. En planificación ambiental, la suficiencia técnica se evalúa en función de distancia, barreras físicas, capacidad de amortiguamiento y vulnerabilidad social acumulada.
CEBAMDER subrayó que la comunidad no se encuentra en un área de influencia difusa, sino en contacto directo con la infraestructura proyectada, separada únicamente por una carretera y un talud elevado con cobertura vegetal. A su juicio, cuando una franja residencial histórica convive a escasa distancia de una instalación energética de escala global, la evaluación técnica debe integrar exposición acústica, impacto acumulativo y capacidad real de protección efectiva para garantizar condiciones adecuadas de habitabilidad y seguridad territorial.
El proyecto Manzanillo Bay Energy consiste en una terminal de importación, almacenamiento y regasificación de Gas Natural Licuado (GNL) acompañada de una central eléctrica de aproximadamente 420 MW, impulsada por capital vinculado a actores energéticos internacionales como Shell, Haina Investment y ENERLA. No se trata de una infraestructura local de escala municipal, sino de un nodo estratégico dentro del sistema energético regional y del mercado global de gas.
Su lógica responde a cadenas de suministro internacionales, financiamiento estructurado y contratos de largo plazo. Sin embargo, su implantación física ocurre en un territorio concreto: Villa Raif, cuya franja residencial se ubica en colindancia inmediata con el polígono intervenido, sin zona buffer ni amortiguamiento ecológico visible. La carretera que divide el área derecha —industrial— del área izquierda —residencial— no constituye barrera acústica ni ambiental.
El Estudio de Impacto Ambiental (EIAS) registra en el punto RVA-2, ubicado en Villa Raif, un Leq de 58.7 dB(A) y un máximo de 78.6 dB(A) (p. 25) como línea base previa a la operación intensiva. La medición se realizó con temperatura de 28.2 °C y humedad de 82%, en condiciones de viento en calma.
A 30 metros de maquinaria pesada y tránsito continuo, la atenuación espacial es mínima. En escenarios de construcción, los picos podrían situarse en rangos superiores a 80 dB(A), elevando el nivel equivalente en varios decibeles. En acústica ambiental, un aumento de 10 dB representa un cambio perceptivo significativo, sostiene el CEBAMDER.
Indica que Villa Raif no es una zona industrial preexistente. Históricamente ha sido un enclave residencial tranquilo, con bajo tránsito y población envejeciente. La exposición sonora en proximidad crítica implica una ruptura del patrón territorial histórico. El impacto no se limita a una cifra técnica; se convierte en alteración estructural del entorno cotidiano.
La línea base socioeconómica del EIAS identifica en Villa Raif una muestra de 54 hogares. El tamaño promedio del hogar es 4.07 personas, superior a la media municipal. El 70.37% posee seguro médico, mientras un 24.07% carece de cobertura sanitaria.
El 50% de los hogares identifica la pobreza como problema central y el 90.38% señala el empleo como prioridad urgente. El 52.83% considera el agua potable una necesidad estructural. Estos indicadores describen una comunidad con resiliencia limitada frente a alteraciones territoriales abruptas.
Cuando ruido, polvo y tránsito pesado se superponen sobre un territorio con vulnerabilidad económica, cobertura sanitaria parcial y dependencia productiva ecosistémica, la capacidad de absorción disminuye. El EIAS presenta datos sectoriales; lo que no desarrolla plenamente es la correlación entre exposición física inmediata y fragilidad estructural en una franja residencial situada a solo 30 metros del área industrial proyectada.






