martes, 17 octubre 2017 7:22:47 pm

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Nuestro cuerpo recupera su capacidad innata de sanarse a sí mismo (2-3)

Nuestro cuerpo recupera su capacidad innata de sanarse a sí mismo (2-3)

Muchas mujeres que antes no podían embarazarse, logran hacerlo cuando la comunicación entre su cerebro y su sistema reproductivo se restablece, al liberar a sus vértebras de las subluxaciones o desviaciones.

Nuestra situación de salud comenzó a agravarse precisamente por problemas crónicos en nuestro sistema reproductivo, que se habían agudizado durante el año anterior a nuestra experiencia de sanación. Seis meses antes de conocer a nuestros médicos naturópata y quiropráctico, nos habían realizado una histerectomía.

Después de muchos años de malestares y diversas complicaciones, nos tuvieron que extraer el útero, una de las Trompas de Falopio, y parte de uno de nuestros ovarios. Estos órganos presentaban un alto grado de deterioro y, antes de recibir los acertados diagnósticos del naturópata y el quiropráctico,  desconocíamos la causa que había provocado ese estado.

La medicina convencional -con sus recursos drásticos de extraernos los órganos o mantenernos tomando medicamentos tóxicos por tiempo hasta indefinido o de manera permanente- está más bien combatiendo síntomas, efectos, pero no las causas.

El objetivo de la medicina debe ser el de sanar, no mantener a las personas enfermas o mutilarlas.
Con las radiografías específicas y la explicación recibida de parte de nuestro médico quiropráctico, pudimos comprender que un osteofito de gran tamaño, entre nuestras vértebras en la zona lumbar y del sacro, obstruía los nervios de esa zona, por lo que nuestros órganos habían dejado de recibir la información de cómo debían funcionar.

Debido a esa obstrucción en la comunicación cerebro-sistema nervioso-sistema reproductivo, nuestros órganos de esa zona no podían recibir luz (la luz del conocimiento de qué hacer y cómo hacerlo),  y por eso comenzó el proceso prolongado de deterioro que desembocaría finalmente en su muerte.

El deterioro de estos órganos, a su vez, empeoraba la intoxicación orgánica que ya teníamos por deshidratación, químicos y otras causas; y así, estábamos inmersas en un grave proceso que pudimos entender, y luego corregir, al descubrir las causas que lo produjeron.

Para sanar, es vital obtener un diagnóstico acertado. Para obtenerlo, hay que buscar la causa raíz de las alarmas (síntomas) que nuestro cuerpo emite, y no solo silenciarlas con medicamentos y cirugías.
Los osteofitos se producen cuando las desviaciones de las vértebras tienen muchos años. Son parte de un mecanismo de defensa de la misma columna vertebral, buscando equilibrarse.

Nuestro cuerpo, inteligentemente, busca compensar o corregir cualquier anomalía de la mejor forma que pueda.
Cuando nuestro cuerpo colapsa es porque ya ha sido sometido a un nivel de estrés que sobrepasa su capacidad de resistencia, que es bastante elevada.

Para el organismo producir estos osteofitos, necesita extraer calcio de nuestros huesos, por lo que este proceso degenerativo puede llevar a una descalcificación u osteoporosis.

Según la medicina convencional, los osteofitos no son reversibles. Tenemos que aprender a vivir con ellos (lo que puede causarnos mucho dolor, porque mientras van creciendo poco a poco, pinchan o aplastan los nervios) o podemos someternos a una cirugía para eliminarlos (lo cual es factible dependiendo de la zona donde se encuentre el osteofito, pero que conlleva un alto riesgo, en la mayoría de los casos).

Imaginemos lo que implicaría extraer un hueso que sale de nuestra columna vertebral.

En la evaluación y diagnóstico inicial se nos explicó que nuestro caso era de los que más tiempo podía tomar para corregir, pues teníamos el “arco de la vida” al revés.

Nuestro tratamiento podía ser de 9 meses a un año -o más- pues dependía de cómo respondía nuestro cuerpo al tratamiento.

Los primeros seis meses, el tratamiento fue intensivo: tres ajustes quiroprácticos cada semana.

Cada tres meses debíamos tomarnos radiografías para evaluar la evolución de nuestra columna vertebral, hasta un máximo de tres juegos de radiografías, solo las necesarias, pues no es recomendable tomarnos muchos rayos x, porque podrían afectar nuestro ADN, según nos fue explicado por nuestro médico quiropráctico.

Posibles causas de las desviaciones en nuestra columna:
-El proceso de nacimiento.

Desde aquella perversa sentencia “parirás a tus hijos con dolor”, la experiencia del proceso natural de nacimiento fue corrompida, y pasó de ser placentera -tanto para la Madre como para el bebe-, a ser una experiencia en muchos casos dolorosa y traumática.

Lo natural es que -en condiciones normales- el bebe nazca en el agua, sin ser forzado a salir, pues ese seco forcejeo puede causarle lesiones en su columna vertebral, todavía formada por cartílagos.

Actualmente, la brusca o poco delicada manipulación de los bebes al nacer -en muchos casos- podría considerarse hasta inhumana. Una desviación en la columna, provocada por el proceso forzado de nacimiento, podría afectar la salud desde ese mismo momento y ocasionar un daño que tarde años en detectarse, después de haberse agravado, a menos que el bebe sea sometido a un chequeo y ajuste quiropráctico.

-Las caídas en la infancia.

Pueden ser muchas nuestras caídas mientras estamos aprendiendo a caminar, montar bicicleta, patines o trepando árboles. Una de estas caídas pudo haber causado una desviación en nuestra columna, la cual no es detectada a menos que nos sometamos a un chequeo quiropráctico.

-Demasiadas horas sentados en un pupitre y luego en un escritorio.

Escrito por Redacción

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